miércoles, 1 de septiembre de 2010


Porque los números, aun infinitos, nunca son bastantes.

Un beso imperceptible, virginal, tras el lóbulo de la oreja. La respiración se paraliza a la espera de lo que pueda venir...o no. Llegan dos besos más, cálidos, tiernos, que me  cierran los párpados y hacen descender lentamente un escalofrío por la columna. Entonces, casi sin darme cuenta, tres besos centran la sonrisa que esbozo, mi cuello se arquea pidiendo, sin palabras, más, y otros cuatro besos  descienden desde la barbilla hasta el latido de un corazón que golpea al ritmo del deseo que crece. Rodeas mis pechos y alcanzas sus pezones con besos que voy contando casi sin querer (unos, dos, tres, cuatro, cinco...) como aparentemente sin querer, en fila por el sendero de mi torso, seis arrastrados besos desfilan (¿libidinosamente?) en ruta hacia mi ombligo, haciendo escapar de mi boca un gemido de placer y de ansiedad, para que siete sinuosos, húmedos y quedos besos naveguen entre mi vello, casi sin  fuerzas para   llegar hasta el refugio de mis  axilas mientras un reloj sin control  me palpita bajo el vientre. Ocho besos rabiosos, hambrientos ya, casi caníbales, me sorprenden al conquistar los hombros y me retuerzo y suplico sin saber si quiero que pares o que sigas ahí para siempre jamás. Pero sigues, y nueve largos, húmedos, traviesos besos recorren la columna hasta el final para encontrar cobijo entre mis nalgas, seducidas y entregadas ya a la avidez de tu lengua, de tus labios, de tus dientes, con los sentidos nublados por la decisión con que  diez besos recorren los lugares más escondidos y el regocijo con que lo celebro. Once besos entre mis piernas me hacen pensar que incluso el paraíso tiene fin y todo acabará y gimo y suplico y pido que pares, y pido más y un calor suave y una dulzura indescriptible hacen que me olvide de contar el doce, el trece, el catorce. Y un placer incontrolable me invade y te inunda...y dejamos de contar para mirarnos.


Belle en la sombra©

8 comentarios:

Rafael dijo...

Uff, qué buen texto. Consigues transmitir ese gozo y ese vivir intensamente los minutos mágicos en los que dejamos de ser para, únicamente, sentir.
Muchos besos y... eso, que te sigan besando sin parar :)

carlitos dijo...

todo un sentido homenaje que no sé como agradecer

Belle dijo...

Rafa, gracias, eso espero...

Carlitos, no encontré tu enlace con el original, si me lo "pasas" te lo agradezco. Ah!! seguro que se te ocurre el agradecimiento adecuado.

Gracias a los dos, besos (estos castos y puros, que estoy en proceso de reconversión moral)

Erato dijo...

Me encanta cómo escribes y lo que transmites.Un abrazo desde tu tierra plagada de arco iris hoy.

pilar dijo...

Una preciosidad de texto, Belle. LLevaba tiempo sin leerte y compruebo que escribes aún mejor que entonces cuando te descubrí. Me ha alegrado tu comentario en mi sediento blog. Estoy ocupada en oposiciones y tengo poco tiempo para enredarme con las palabras, como me gusta... pero ahí está y volveré a él en cuanto pueda. También es casualidad que hayas encontrado aquéllas, ya lejanas, palabras.... Seguiré leyéndote. Un abrazo. Pilar

Belle dijo...

Querida Pilar, siempre he creíd que las casualidades no existen...otro abrazo para tí.

Manolo dijo...

Muy bonito belle.

Anónimo dijo...

Joooooooooooooo
Que bonito, me gusta.