miércoles, 13 de julio de 2005

Babel de silencios

Cuenta la leyenda de los hombres sin palabras que hace milenios, cuando la raza humana carecía de memoria , hubo una tribu remota que, aun poseyendo el don de la palabra nunca uso de él por innecesario. Estos hombres leían en los ojos los corazones y no necesitaban nombrar las cosas que la vida les ofrecía ( tan nítidos eran los deseos de los unos para los otros ) hasta que un día, quizás porque apareció el egoísmo , quizás porque su naturaleza humana no les dió otra opción, dejaron de mirar a los demás para mirar sus propios corazones quedando confundidos y viéndose arrastrados a una Babel de silencios encontrados que hizo enloquecer a la mayor parte de ellos. Otros, los menos, puede que por más fuertes o por más inconscientes , sin saber cómo ni ponerse de acuerdo comenzaron a tejer de viva voz historias sobre dioses, y torres, y lenguas, y condenas, y les pusieron nombres que pasaron de boca en boca, de generación en generación, transformando con ellas hasta tal punto su esencia que hoy, los herederos de aquellos seres silenciosos, lejanos y felices con toda nuestra memori a, con todas nuestras palabras, aunque miremos unos ojos ni siquiera recordamos que un día , hace milenios, supimos descifrarlos.



8 comentarios:

Jaime dijo...

Bonita historia. Aunque creo que hay personas que aún son capaces de leer los silencios y las miradas.
Silencio... qué maravilloso estado del alma cuando esto ocurre.

Jaime dijo...
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Jaime dijo...

Me acabo de hacer un lío. Primero no me publicaba el comentario, luego lo hizo dos veces... borré el segundo que era el mismo que el primero.
En cuanto a Empeños del alma... por supuesto que te lo presto. Es un placer para mí.
Besos.

ideas dijo...

Afortunados los que leen en la mirada, y escuchan al silencio...

ERIX70 dijo...

A ver quien habla de poner a pensar. Esto es más que simplemente ver, y pasar a mirar en los ojos de los demás, en las intenciones. ¡Negras o blancas! Creo en ese sexto sentido del que muchos hablan olvidándose que no es un elemento peliculero para entrar en contacto con extraterrestres o fantasmas. Es lo que te dice que algo sucede, sin ni siquiera tener que abrir la boca para tomar la bocanada de aire para decir "A".Qué hermoso pode sentir lo que nos dicen la delicadeza de las manos de una mujer (en mis tiempos remotos!), la ingenuidad de los niños haciéndote preguntas, o esos sentimientos de complicidad, ternura, entendimiento y cariño entre dos o más! La frase burra: "Ojo de loca no se equivoca", usada entre los gays simplifica ese sentido adicional que compartimos con las mujeres, y que hacen que cosas tan increibles y valiosas nunca perezcan.

Rafael dijo...

Es un cuento muy bonito, me dejó un buen sabor de boca, a lo Borges. Un beso.

angel dijo...

Hola, me ha gustado mucho tu página y particularmente este texto. En la mía, que es casi una revista literaria, tengo publicada solamente poesía. Espero que te agrade e interese. Bienvenida desde ya.
saludos,
Angel


http://noctambulario.blogspot.com/

Anónimo dijo...

Precioso cuento... Diria que dices más incluso de lo que dejas leer... Hay mucha moraleja entre sus líneas. Un besazo Octavia.
COMELLA